Internista del Sótero advierte que Chile entró en “situación de guerra” y advierte que podría superar “los 10 mil fallecidos”

22/06/2020 15:48:08
Juan Carlos Said señaló que “lo que más falló, independiente del modelo de cuarentena que podamos decir, lo que nunca se hizo bien y fue el centro del fracaso en esta estrategia fue ‘diagnosticar, trazar y aislar’ y que «hasta finales de mayo 11 mil contactos no eran ubicados, ahí es donde comenzamos a perder la batalla y la seguimos perdiendo».

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“Hoy estamos en una situación que es la más dramática en la que podríamos estar, ya superamos a Italia en casos totales, es una cifra bien dramática, no solo hablamos de superar a Italia por millón de habitantes, sino que en el número total de casos a pesar de que son 60 millones de habitantes y toman el doble de exámenes. A pesar de que tomamos menos exámenes, tenemos más y no estamos lejos de tener los casos de España”, advirtió el médico internista del Hospital Sótero del Río y magister en Salud Pública del Imperial College UK, Juan Carlos Said, sobre la situación a la que ha llegado la pandemia en Chile que ubica al país como la octava nación con la mayor cifra de contagiados, con 242.355 casos.

“Desgraciadamente este aumento de casos se acompaña en el número de fallecidos. (…) hoy en día, de hecho, creo que cada día es más probable que incluso en términos de fallecidos terminemos con la misma cantidad de fallecidos por millón de habitantes que Italia, lo cual es muy dramático. Hoy sólo contando fallecidos con PCR confirmada, que son 4500, (cuando) no hemos pasado la mitad de la pandemia y los muertos se distribuyen simétricamente, o sea el porcentaje de fallecidos que se dan cuando la curva asciende puede ser más o menos similar al número de contagios cuando la curva de contagios desciende, entonces podríamos perfectamente llegar a 10 mil fallecidos y con 10.500 ya tenemos la misma cantidad de fallecidos por millón de habitantes que Italia e insisto, solo considerando pacientes PCR positivo”, señaló en Radio Universo.

Said -quien el viernes dio positivo y se encuentra en cuarentena- fue una de las primeras voces en señalar que más importante que concentrarse en la cantidad de ventiladores, era testear, detectar y aislar a los contagios y sus contactos, una política que desde el Gobierno ya han admitido que llegó tarde. “A esta pandemia no le vamos a ganar con ventiladores mecánicos, esa no es la estrategia”, dijo a finales de mayo advirtiendo entonces lo que ocurría en la débil gestión de trazabilidad que en esa época mostraba el Minsal. Después vinieron los anuncios de contratar mayores trazadores y habilitar albergues sanitarios.

Si consideramos pacientes probables, ya estamos en 7 mil fallecidos, lo que convertiría esta tragedia, y les doy el dato, en una tragedia que ha costado más fallecidos que el Terremoto de Chillán y la gripe de 1957 juntos, de esa gravedad de crisis estamos hablando. Se han hecho cambios efectivamente pero no han sido suficientes, se ha aumentado número de trazadores pero no en la proporción necesaria. Lo hemos hablado acá, por ejemplo, en Wuhan para 11 millones de habitantes había 9 mil personas trazando y en Santiago somos 5,7 millones de habitantes e inicialmente teníamos 80 personas trazando. Hoy son 500, pero es probable que el número que necesitamos sea al menos de 4 mil o 5 mil personas realizando llamadas”, agregó.

“Es importante porque es la única forma que permite acortar el tiempo en que una persona contagia a otras, ubicando rápidamente a los contactos y aislándolos y no es tecnología de Nasa, es algo accesible que el Estado puede financiar, no es un lujo, no es tecnología muy cara, son llamadas telefónicas. Ahí han habido avances pero muy lentos”. agregó.

“Del mismo modo, en la situación de aislar a los enfermos ha habido avances en la creación de residencia sanitarias, pero no ha sido igual en la ocupación que hoy siguen vacías. Se hablaba de 12 mil residencias y no más de la mitad están ocupadas y llama la atención considerando que todos los días se contagian 6 mil o 5.500 personas y probablemente un quinto de esas personas vive en condiciones de pobrezas en término de habitabilidad y son personas no pueden hacer cuarentenas en su casa sin contagiar al resto de la familia”.

Situación de guerra

“Eso ha sido una de las cosas más positivas de la gestión del gobierno, que efectivamente ha incrementado el número de camas y ventiladores y eso es muy positivo. Pero el sistema de camas no es infinito y hoy en día la ocupación (del sistema) es total. Seamos sinceros. Esa idea de que hay camas en algún lugar o ventiladores escondidos, no es real eso, con todos los colegas que he hablado del sector público o privado, todos me transmiten una situación de colapso, que todos han triplicado las camas y todas se ocupan, los pabellones, camas de pediatría, box de urgencia, se está hospitalizando donde se puede”, señaló.

“Y la señal más de delicada es que estamos hospitalizando en Centro de Referencia de Salud (CRS) o en consultorios. En La Granja hay pacientes hospitalizados por 8 días en un consultorio. Que tengamos pacientes hospitalizados en consultorios y CRS, eso es algo que nunca había sucedido. Esto es grave. Hay que transparentarlo a la población, no es normal. Está bien que se haga porque de otra forma los pacientes no tendrían hospitalización pero no es como para decir ‘tranquilos signa enfermándose que nos sobran las camas, esa no es la realidad’. Cuando me dicen ‘se hospitalizó un paciente en un CRS’, yo digo mira eso no es una cama en términos válidos, es una medida desesperada, es una situación de guerra, dramática, no es normal en ningún escenario”, advirtió.

“Hay que entender eso y transmitir el riesgo de eso a los pacientes. Un paciente que es atendido por especialistas que nos están dedicados a ese tema, en camas que nos están originalmente destinadas a eso, es un paciente que su salud evidentemente va a correr mayores riesgos”, apuntó Said. “Todo esto constituye un deterioro en la calidad de la atención que inevitablemente lleva a una mayor letalidad, a un mayor riesgo en la atención de esos pacientes y eso se ha visto en otros países (…) tienen mayor riesgo de fallecer. Eso hay que transmitir a los pacientes y decir ‘mira, el sistema está colapsado, no hay más camas’”.

“La última cama es algo más bien teórico, a ningún paciente le vas a decir que a uno lo vas a atender y a otro no lo vas a atender, pero lo que sí pasa, es que se comienzan a priorizar recursos, se va a decir ‘mira, a este paciente se lo va a entubar’, ‘a este otro, porque quizás tiene más edad, más enfermedades, peor pronóstico, mira vamos a tratar de aguantar con ventilación no invasiva o vamos a apoyarlo con una cánula nasal de alto flujo’. Lo que va pasando es que se van haciendo estas priorizaciones de tratamiento que no son habituales en el día a día en una campaña de invierno normal. Esa priorización es el dilema de la última cama”, explicó.

“No es que a alguien se le deje fuera del hospital, a todos los pacientes se les ingresa gracias al esfuerzo de los profesionales que están trabajando, pero la situación es de colapso, entonces no hay que presionar más eso ni creer en esa ingenuidad de que a va a haber un ventilador para cada chileno, eso es una utopía. Así como no puede haber un carabinero en cada casa para que cumplamos la cuarentena, tampoco va a haber un ventilador para cada persona que se enferme si la epidemia sigue reproduciéndose sin ningún control. Esa es una realidad que hay que transmitírsela a las personas, no existe un recurso infinito y se pueden seguir sumando camas y ventiladores de forma indefinidas si no reducimos el número de los contagiados”.

“Ahí es donde el ministro Paris tiene que poner todas sus fichas. Lo que más falló, independiente del modelo de cuarentena que podamos decir, lo que nunca se hizo bien y fue el centro del fracaso en esta estrategia fue ‘diagnosticar, trazar y aislar’. Hasta el día de hoy los exámenes se entregan con nueve días de atraso, 45% de los pacientes reciben su examen después de 14 días de los síntomas, hasta finales de mayo 11 mil contactos no eran ubicados, ahí es donde comenzamos a perder la batalla y la seguimos perdiendo. No les estamos diciendo a las personas que están enfermas, no ubicamos a tiempo a los contactos, ni los aislamos, ahí es donde el ministro debería poner todas sus fichas para ganarle al coronavirus que a todas luces estamos perdiendo en todos los frentes”.

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