Tras las frenéticas reuniones que iniciaron a las 10 de la mañana en la sede del Congreso en Santiago y siguieron hasta pasadas las 23 horas —que contaron con la visita de Cristián Warnken, presidente del partido en formación Amarillos por Chile, cerca de las 19 horas—, y el llamado del Presidente Gabriel Boric a los partidos políticos de llegar a un acuerdo esta semana, no se logró pactar un entendimiento en torno al órgano constituyente, a casi tres meses del inicio de los encuentros entre oficialismo y oposición.
Casi a la medianoche, comenzaron a retirarse los presidentes de partidos oficialistas, justo después que lo hicieran los representantes de Amarillos y Demócratas—. El primero en dejar el tercer piso del excongreso fue el diputado y presidente de Convergencia Social, Diego Ibáñez, quien se tuvo que abrir paso entre los periodistas que se apostaban en la entrada buscando una declaración suya, ya que algunos negociadores de Chile Vamos que estuvieron presentes en las negociaciones lo apuntaban como uno de los causantes de que no se hubiera logrado sellar un acuerdo.
La extensa cita no cambió el guion. De nuevo no llegaron a puerto. Sin embargo, la tensión tras más de trece horas de tratativas era mayor que la de citas pasadas. Durante la jornada se había llegado a una coincidencia entre los ejes: avanzar a un órgano mixto, lo que quiere decir que el órgano constituyente esté integrado de expertos designados por el Congreso y por personas electas.
El nudo estuvo en el porcentaje que conformaría dicha instancia. El oficialismo —que ya había sondeado el lunes con la derecha una conformación 70-30— había empezado su apuesta con un 80% de personas electas y 20% de expertos y terminado la jornada con un 75-32. Mientras la Oposición, que el viernes pasado presentó una conformación de fuerzas 50-50, se alineaba tras el porcentaje 70-36.
“Vinimos iguales para la foto de hoy”, se decían en la mañana del martes los senadores Francisco Chahuán (RN) y Álvaro Elizalde (PS). “Estamos en un punto de inflexión esta semana», aseguraban. Sin embargo, desde temprano se escuchaban comentarios como “si no es hoy será mañana, sino será pasado, pero esperamos que sea durante esta semana».
Quien fijó el rumbo de las conversaciones fue el diputado PPD y expresidente de la Cámara Baja, Raúl Soto, cuando dijo en conversación con Radio Duna, pasadas las 7 de la mañana, que “todo indica que caminamos hacia un órgano mixto donde una proporción mayoritaria de personas electas va a estar acompañada por una proporción menor de expertos para en conjunto proceder a la redacción de la nueva Constitución”.
Respecto al porcentaje del órgano explicó que aún no estaba “zanjado porque justamente en la definición que esperamos hacer el día de hoy vamos a ver con qué posiciones en términos numéricos llega cada uno de los partidos”, pero indicó un rango: 70% electos y 30% expertos o 80-20. Además, puntualizó que todavía estaba en discusión la fórmula de elección o designación de esos expertos. Al llegar al ex Congreso dijo que se necesitaba que “la proporción de personas electas sea considerablemente mayor a la de expertos y expertas”.
De acuerdo a lo que describían desde Chile Vamos es que en un momento de la jornada estuvieron dispuestos a abrirse a la posibilidad de avanzar en la propuesta que la izquierda había sondeado el día uno: 70 electos y 30 expertos. Sin embargo, se enteraron por la prensa de la propuesta del diputado de la Democracia Cristiana, Alberto Undurraga, que proponía una distribución de 70-36. Según cercanos a los negociadores de la Oposición, explicaban que no podían aparecer aceptando algo peor a lo ofrecido por la DC. “Esas propuestas te fijan un piso”, planteaban.
Agregaron que las señales eran clave dado que más adelante los presidentes de partido debían negociar con las bancadas en el momento en que se vote el acuerdo al que lleguen.
El oficialismo que había empezado el día con un 80-20 terminó proponiendo un 75-32. Les acomodaba, explicaban, porque la proporción de electos versus expertos era mayor en este mecanismo que en el propuesto por el diputado DC.
La propuesta de Chahuán que enredó las conversaciones
Desde Chile Vamos, según informaron los negociadores, le pidieron a Álvaro Elizalde (PS), presidente del Senado, que a las 13.30 horas se retomaran las reuniones hasta “total despacho”—se encontraban en receso—. Pedían que ningún bloque se fuera hasta lograr acuerdo. Esto no se confirmó ni se descartó desde la izquierda, quienes a la vuelta del receso aseguraron que estaban los ánimos para “avanzar lo más posible”.
Algunos que estuvieron esta jornada en las tratativas aseguran que hubo un episodio que tensionó las conversaciones. Según un integrante de la alianza de gobierno en una de las mesas conformadas durante el día, en este caso entre los senadores Francisco Chahuán (RN), Jorge Insunza (PPD) y el diputado Diego Ibáñez (CS), el senador Chahuán habría propuesto de manera informal la posibilidad de hacer un plebiscito de entrada para consultar a la ciudadanía por el mecanismo para elaborar una nueva Constitución.
Desde el Oficialismo dicen que se conversó esta idea hasta llegar a la decisión de apoyarla “porque permitía velar por un órgano 100% electo”, explicaban en reserva. Sin embargo, según las mismas fuentes, Chahuán habría apartado de la mesa la alternativa por no tener apoyo en su sector, situación que crispó los nervios en la izquierda.
Cuando Chahuán fue consultado por esta alternativa, al fin de la serie de negociaciones, aseguró que “no hay piso en los partidos de Chile Vamos, tampoco en Demócratas ni en Amarillos que hubiese un plebiscito de entrada (…) No hay que buscar argumentos para no haber llegado a acuerdos el día de hoy”.
La mano dura de Diego Ibáñez
“Ofuscado”, era la palabra con que la Oposición describía al diputado y cabeza de Convergencia Social —la colectividad de la que es parte el Presidente Boric—, Diego Ibáñez, cuando bajó las escaleras del sector del Senado en el ex Congreso donde estaban reunidos.
En un principio evitó dar respuestas a la prensa, tras la insistencia mientras lo seguían por Morandé explicó que el resultado negativo de las negociaciones se trataba de una “falta de voluntad de la derecha de poder abrirse a mayores escaños democráticos”.
Aseguró que se había empujado un órgano 100% electo, pero que “la derecha nos ha hecho una proposición de mixta y nosotros estamos evaluándolo con nuestros partidos, con nuestros compañeros y compañeras, creemos e insistimos que aquí tiene que haber la mayor capacidad de escaños elegidos democráticamente”.
Y es que distintos dirigentes de la derecha lo señalaban como uno de los que puso topes en las conversaciones, ya que describían que el diputado planteó que para avanzar en una fórmula mixta debía consultarlo con sus bases y que por eso no estaba disponible para despachar un acuerdo este martes.
El senador y presidente de la UDI, Javier Macaya, dijo al salir que lamentaba que “una postura que tenía amplio consenso en la mesa, que era llegar a un acuerdo mixto, por una diferencia bastante marginal y fundado en la inflexibilidad particularmente del partido del Presidente de la República no se haya concretado”.
El diputado y jefe de la bancada Evópoli, Francisco Undurraga, describía que “a la pregunta sobre si había factibilidad de las fuerzas que representan al actual Gobierno de llegar a un acuerdo hoy, el diputado Diego Ibáñez dijo que `ninguna posibilidad´».
Y es que su colectividad (CS) fue uno de los más intransigentes en torno a un órgano 100% elegido durante lunes y martes. La primera señal fue una publicación desde el Twitter de Convergencia Social en donde se compartía una fotografía con María José Hoffman, Javier Macaya, Francisco Chahuán, Diego Schalper e Iván Moreira con la frase “la democracia se construye con elección, no con designación”, y la descripción de la publicación decía “¡No dejemos que queden en manos de los mismos de siempre!”. Mensaje que fue mal recibido en la derecha.
Consultado Ibáñez aseguró que “hay justamente, como señala el tweet, quienes quieren designar a dedo a los que redacten la nueva Constitución”.
La segunda señal fue otro tweet en la página web de Convergencia Social este martes a las 15 horas que decía “¡Redactores y expertos de la nueva Constitución deben ser elegidos por votación popular! Cuidemos nuestra democracia y el principio de elegir el camino que Chile necesita”.
Mientras que la mañana del martes el senador y presidente de Revolución Democrática dijo que “ni la derecha ni nosotros tenemos la posibilidad de habilitar un nuevo proceso constituyente aprobado por 4/7 en el Congreso, por tanto, un acuerdo implica ponernos en un escenario híbrido entre lo que ellos plantean y lo que nosotros planteamos”, el diputado Ibáñez aseguró que lucharían “incansablemente porque no sean designados y sean electos”.
El discurso de la cabeza de Convergencia Social iba en línea con lo que planteó el Presidente Gabriel Boric a su alianza de gobierno el viernes pasado como línea roja: un órgano 100% electo. A esto se sumaron los dichos del Mandatario el sábado cuando señaló que para su sector era “importante que este proceso tenga legitimidad ciudadana y eso requiere que los constituyentes sean electos”.
Además, este martes dijo que era importante que los partidos políticos llegaran “esta semana” a un acuerdo respecto al proceso constituyente para tener “una nueva Carta Fundamental que otorgue estabilidad y un nuevo pacto social a nuestro país, y que sea legítimo ante los ojos de la ciudadanía”.
Ibáñez no fue el único. Salieron a criticar el camino de las conversaciones tendientes a un órgano mixto diputados del Oficialismo como el socialista Juan Santana, la militante de Comunes, Claudia Mix, y la comunista, Carmen Hertz.
Marco Velarde, el presidente de Comunes, dijo en entrevista con La Tercera que si se decantaba este mecanismo se debía validar vía consejo general del partido si concurrían o no a la firma del acuerdo. Sin embargo, contextualizó que creía que como Apruebo Dignidad (Frente Amplio, Partido Comunista y Federación Regionalista Verde Social) debían llegar a acuerdo ya que existía “la obligación de tener una nueva Constitución”.
Paridad: otro de los enredos
“Tras el desarme de los nudos fundamentales vienen los detalles”, decía uno de los negociadores del oficialismo entre los pasillos del ex Congreso. Se refería a que si se logra acuerdo en torno a la composición del órgano y el rol que tendrán los expertos hay otros temas que también se deben cortar.
Uno de ellos, aseguran fuentes de ambos lados, ya está relativamente cerrado: escaños indígenas en la conformación del órgano constituyente. Se ha propuesto que sean en proporción a la cantidad de personas pertenecientes a pueblos originarios que voten en las elecciones de representantes.
Uno en que se ve más desacuerdo es en la paridad. Desde el oficialismo se ha planteado consagrar este principio tanto en la conformación de listas —que sean, por ejemplo, igual cantidad de mujeres que de hombres y ordenados de forma intercalada—, y que además se aplique en la conformación del órgano. Parte de la oposición no está de acuerdo con el segundo punto.
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