«Soy Alejandra Pérez Espina, sobreviviente del cáncer de mama, dueña de casa, mujer manifestante», dijo.

La convencional Alejandra Pérez, dio esta jornada su discurso de apertura en la Convención Constitucional, con la particularidad de que lo hizo con el torso desnudo, tal como lo realizó en las manifestaciones de la revuelta, y con la frase «hasta que valga la pena vivir» escrito en él.
Alejandra Pérez es paciente de cáncer de mama y con su torso desnudo se apreciaron en el pleno de la Convención las cicatrices de una doble mastectomía. «Cada marca en mi pecho es un grito de alegría», dijo.
En su discurso, Pérez sostuvo «soy Alejandra Pérez Espina, sobreviviente del cáncer de mama, dueña de casa, mujer manifestante».
Respecto del tratamiento de su enfermedad, Pérez planteó que «la culpa la sentí desde el diagnóstico. Culpa por poder sanar, culpa por poder tener una cama, medicamentos y horas de atención. Culpa por aquellas que no tienen plata para una mamografía».
Pérez añadió en su intervención ante el pleno que «Chile no despertó un 18 de octubre. Un pueblo entero nunca cerró los ojos y a cambio nos los cerraron».
«Nos soñamos más iguales, nos soñamos más justos, nos soñamos con los ojos desde siempre y para siempre abiertos», agregó.
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